Para lograrlo habría que reducir los productos cárnicos un 30%. Así lo ha asegurado Nadia Scialabba, representante de la organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación

La agricultura ecológica tiene capacidad para alimentar a toda la población mundial para el año 2050 con una dieta en la que los productos cárnicos se redujeran un 30%, según la experta de la FAO Nadia Scialabba.

Así lo ha asegurado esta representante de la organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación durante la jornada inaugural del XI congreso de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), que se celebra hasta el próximo sábado en Vitoria, con la presencia de expertos nacionales e internacionales.

Scialabba ha desvelado las primeras conclusiones de un estudio que se publicará antes de que acabe este año en el que se analiza que ocurriría en el año 2050 si toda la producción agrícola se convirtiera en ecológica.

La agricultura ecológica podría alimentar a toda la población en 2050

9,2 billones de personas

El mercado con el mayor potencial de crecimiento, según la agricultura empresarial, está poniéndose de pie y diciendo que no. Chile, Colombia y un número de otros países de América Latina están tomando una postura en contra de Monsanto, rechazando los avances para convertir aún más semillas patentadas en su propiedad con la biotecnología, una medida que podría ser un gran cambio en la parte frontal de los transgénicos.

Nuevos informes indican que una coalición de agricultores individuales y otras personas en Chile han logrado poner un alto, al menos temporalmente, a los esfuerzos de Monsanto para...

21/06/14 Por Silvia Ribeiro*
 

Comprobado también en Estados Unidos. Se encontraron residuos de glifosato –el agrotóxico más usado del mundo– en la leche materna de madres del país del norte.

Se suma a otros impactos comprobados, causados por los grandes volúmenes de agrotóxicos que conllevan los cultivos transgénicos, entre ellos: mayores niveles de residuos en alimentos y en agua potable, aumento de cáncer y otras dolencias en poblaciones aledañas al cultivo, residuos de agrotóxicos en leche materna, orina y sangre en Argentina y Brasil, residuos de glifosato en agua potable y orina de habitantes de varias ciudades en Europa. En 2010, estudios científicos conducidos por el doctor Andrés Carrasco, ex presidente del Conicet, Argentina, mostraron a partir de estudios con anfibios que el glifosato tiene efectos teratogénicos (deformaciones en fetos y neonatos).